Saltar al contenido
Iglesia Paz y Vida
← Todas las entradas

domingo, 11 de octubre de 2026 · Pastor Anderson Valente

¿Qué están viendo entre nosotros? Las obras del reino | Lucas 7

Lucas 7:1-19 "Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum. Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir. Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo. Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto; porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga. Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor. Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?"

INTRODUCCIÓN

Hoy hablaremos de la obra gloriosa que Cristo vino a hacer entre nosotros cuando dejó el trono de gloria para venir a la tierra como uno de nosotros, trayendo a los hombres el reino de Dios.

En el mensaje anterior, "Conozcamos a nuestro Rey", el diácono Carmelo nos trajo una enseñanza gloriosa sobre el reino de Dios y nos presentó al Rey Jesús. Hoy damos continuidad a los eventos que este reino trajo a nosotros.

Hablaremos del precursor del Mesías, el que vendría a preparar el camino; hablaremos de Jesús, el Mesías prometido y enviado; y entenderemos las obras que Él hacía.

¿QUIÉN ERA JUAN EL BAUTISTA?

El mensajero prometido

Siglos antes de su nacimiento, Dios ya había anunciado por medio del profeta Malaquías que enviaría a un mensajero delante del Señor.

Malaquías 3:1 "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos."

El mensajero enviado

Lo que Dios prometió, Dios lo cumplió. El evangelio de Juan nos presenta a ese mensajero y deja claro cuál era su misión: no era la luz, sino el testigo de la luz.

Juan 1:6-9 "Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo."

El mensaje de Juan

Juan nunca se presentó a sí mismo como el centro. Cuando le preguntaron quién era, confesó que no era el Cristo, ni Elías, ni el profeta. Se definió como una voz que prepara el camino, y señaló siempre a Aquel que venía después de él.

Juan 1:15-27 "Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado."

EL MESÍAS ENVIADO

Así como el mensajero fue anunciado, también lo fue el Mesías. El profeta Isaías describió con detalle cuál sería su obra.

Isaías 61:1-3 "El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya."

El cumplimiento de esta profecía

Jesús entró en la sinagoga de Nazaret, abrió el libro del profeta Isaías y leyó este mismo pasaje. Luego declaró que esa Escritura se cumplía en Él.

Lucas 4:14-21 "Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros."

¿QUÉ VIERON LOS DISCÍPULOS DE JUAN?

Juan envió a dos de sus discípulos con una pregunta directa: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? Jesús no les respondió con un discurso. Les respondió con hechos: en esa misma hora sanó a muchos, y luego los envió de regreso a contar lo que habían visto y oído.

Lucas 7:18-22 "Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio."

Lo que los discípulos de Juan vieron fue exactamente lo que Isaías había profetizado. Las obras de Jesús eran la prueba de que el reino de Dios había llegado.

JESÚS TESTIFICA DE JUAN

Cuando se fueron los mensajeros, Jesús habló de Juan delante de la gente y confirmó que él era el mensajero anunciado por Malaquías.

Lucas 7:24-27 "Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están. Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti."

SIGUIENDO EL REINO DE JESÚS

Las obras del reino no terminaron con el ministerio terrenal de Jesús. Él mismo prometió que quienes creen en Él harían las obras que Él hacía.

Juan 14:12-14 "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré."

CONCLUSIÓN

Cada semana recibimos personas que nos visitan, y eso es una alegría para nosotros. También en el trabajo, en la universidad, en el instituto o en el colegio estamos rodeados de personas que nos observan.

Las preguntas que hoy les comparto son las mismas que me hice toda la semana:

  • ¿Qué ve la gente en mí, en los lugares donde me relaciono?
  • ¿La gente está viendo las obras de Dios en mi vida?
  • ¿Está viendo a Cristo a través de mi vida?
  • ¿Estoy cumpliendo mi papel de llevar el reino de Dios a las personas que me rodean?

Somos llamados a llevar el reino de Dios a las personas y a enseñarles que Dios las amó de una forma tan extraordinaria que envió a su Hijo único, para que todo aquel que en Él cree alcance la vida eterna.

En esta nueva semana tenemos la oportunidad de llevar a Cristo a las personas que nos rodean. Que el Señor nos ayude y nos enseñe a llevar su reino por dondequiera que pasemos. Amén.