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domingo, 25 de octubre de 2026 · Pastor Anderson Valente

Una nueva manera de vivir | Estudio de Romanos 12:1-5

UNA NUEVA MANERA DE VIVIR

Romanos 12:1-5 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros."

INTRODUCCIÓN

El entorno en el que vivimos muchas veces nos asusta, nos cansa y nos influye, directa o indirectamente. Somos seres que aprendemos por imitación, y eso es lo que muchas veces nos dificulta actuar de otra manera.

En nuestro servicio de caballeros hablábamos de la influencia del entorno en la formación de nuestra personalidad, incluso en el idioma que hablamos o en la forma en que reaccionamos ante las cosas.

La cultura que nos rodea ejerce una influencia sobre nosotros. Muchas veces creemos que pensamos o actuamos de cierta manera por decisión propia, pero en realidad somos inducidos por aquello que termina manipulándonos para que pensemos como la corriente nos arrastra.

Al llegar al conocimiento de Dios, todo lo que traíamos como equipaje tenemos que empezar, en algún momento, a revisarlo para ver qué desechar y qué conservar.

EL CAMBIO

Para decidir cambiar algún aspecto de nuestra vida, primero es necesario identificar la necesidad de ese cambio. Y en realidad solo lo logramos cuando algo nos confronta y nos muestra que estamos equivocados y necesitamos cambiar.

Todo cambio empieza en la convicción, y lo primero que empieza a cambiar es la mente. Por eso el apóstol Pablo escribe a los hermanos de la iglesia en Roma sobre la necesidad de ser transformados por la renovación de la mente, para que cambien así nuestra manera de pensar y de actuar.

TODOS TENEMOS LA RAZÓN

Algo que todos llevamos dentro, y para lo cual muchas veces tenemos que buscar equilibrio, es la sensación de que lo que creemos o hacemos es la verdad plena, y de que quienes piensan diferente son menos que nosotros. Como seres humanos, debemos luchar por empatizar con nuestros semejantes y, con amor, enseñarles a acercarse más a Cristo.

El apóstol Pablo era un hombre con mucho conocimiento de las Escrituras, tanto de la ley como de los profetas, y se aferró a ese conocimiento incluso para perseguir a la iglesia de Cristo. Pero el Señor se le reveló en el camino a Damasco y, a partir de ese momento, Pablo dejó a un lado su orgullo y llegó a declarar que lo que tenía por ganancia empezó a estimarlo como pérdida por amor de Cristo.

Filipenses 3:4-10 "Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,"

Tener un más alto concepto de uno mismo habla de la soberbia y la jactancia que los seres humanos desarrollamos, y debemos luchar cada día por deshacernos de ellas.

A la luz de la Palabra de Dios aprendemos a amar a nuestros semejantes y empezamos a permitir que el Espíritu Santo desarrolle en nosotros la mente de Cristo, lo que hará que el fruto del Espíritu sea notorio en nuestra vida.

No somos iguales. Cada cabeza piensa de una manera, cada uno entiende las cosas a su manera o, más bien, percibe con más o menos dificultad ciertas cosas. Por eso es necesario llenarnos de la Palabra de Dios, para poder pensar según la Palabra de Dios.

LA MILICIA

Estamos en una guerra, y nuestro peor enemigo es nuestra carne: ella busca su placer y quiere llevarnos a la enemistad con Dios. Entendemos que tenemos una naturaleza caída contra la que debemos luchar cada día.

Nuestras convicciones nos llevan muchas veces a desarrollar pensamientos de oposición a la Palabra de Dios, y a eso lo llamamos argumentos. Esos argumentos solo podemos vencerlos mediante el conocimiento de la verdad de la Palabra de Dios.

Cuando nos convertimos al Señor, quedamos convencidos de que nuestra forma de pensar y nuestros argumentos no se sostenían. Fuimos vencidos por el Señor y tuvimos que rendirnos a Él.

2 Corintios 10:3-5 "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,"

LA GUERRA

Si nuestro mayor enemigo es nuestra carne, entendemos que estamos en una guerra constante, y por eso no podemos desfallecer ni descuidarnos. Somos ciudadanos del cielo, con nuestros derechos y deberes, y vemos en la Palabra de Dios la recomendación, o más bien el mandamiento, de apartarnos de la vida antigua, del pecado y de aquello que teníamos como normal. A través de la Palabra vemos que estábamos equivocados y que debemos esforzarnos cada día para vivir de otra manera.

Miremos lo que el apóstol Pedro escribe en su primera epístola universal.

1 Pedro 2:11-17 "Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey."

CONCLUSIÓN

Hoy no hemos escuchado nada nuevo. Todo lo que hemos visto, las referencias bíblicas comentadas, es conocido por todos nosotros. Lo que necesitamos es esforzarnos cada día para ponerlo por obra y pasar de la teoría a la práctica.

Concluimos que no podemos llamar normal lo que Dios dice que no es normal. No podemos andar bajo la influencia de la mayoría solo porque es mayoría; debemos ser guiados por Dios, aferrándonos a su Palabra y viviendo cada día su buena, agradable y perfecta voluntad.

Que Dios nos ayude a vivir como santos cada día, teniendo la mente de Cristo. Amén.