domingo, 1 de noviembre de 2026 · Pastor Anderson Valente
¿Queréis iros vosotros también? | Estudio de Juan 6
¿QUERÉIS IROS VOSOTROS TAMBIÉN?
Juan 6:1-2 "Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos."
INTRODUCCIÓN
Hoy tenemos la oportunidad de estudiar la Palabra de Dios una vez más y aprender de ella, descubriendo detalles gloriosos que nos enseñan cómo debemos proceder para vivir mejor.
Jesucristo vino a la tierra para traer el reino de Dios Padre a una humanidad perdida, anunciando las buenas noticias de salvación. Es evidente que por donde Jesús pasaba había multitudes esperándolo y multitudes acompañándolo adonde fuera. En la Palabra encontramos muchos relatos de personas que buscaban al menos verlo o tocarlo, porque sabían que era alguien distinguido que portaba poder.
Pero, al ver todo lo que Jesús hacía y escuchar todos sus sermones, ¿creemos que todos los que lo acompañaban lo querían de verdad?
¿POR QUÉ LA GENTE SEGUÍA A JESÚS?
1. Conveniencia
El ser humano tiene una naturaleza caída, y es notorio que nuestras decisiones están, al menos, contaminadas por la naturaleza pecaminosa. No siempre buscamos lo que es justo; muchas veces buscamos lo que nos conviene. La Palabra nos muestra que no somos los únicos: en el texto inicial vemos que la gente seguía a Jesús porque veía las señales que hacía en los enfermos.
En este capítulo observamos que no eran pocos los que seguían a Cristo. Había mucha gente enferma que encontró en Jesús la esperanza de ser sanada, y esa era la motivación de muchos. Pero al seguirlo por ese motivo fueron descubriendo que podían conseguir algo más que la sanidad: Jesús, viendo a tanta gente, se preocupó de que necesitaba comer y realizó un milagro distinto. Con cinco panes de cebada y dos pececillos alimentó a una multitud de alrededor de 5.000 personas (Juan 6:9-13).
Alguien que sana enfermedades y, además, alimenta, llama la atención para ser seguido. Gran parte del público de Jesús eran personas interesadas en lo que podían obtener de Él, físicamente hablando.
2. Curiosidad
Otros tenían curiosidad por saber quién era este hombre del que todos hablaban. Su fama corría por todas partes, como si estuviera en la portada de todos los periódicos, y eso despertaba en la gente el deseo de comprobar si era verdad todo lo que se decía. Tal era la curiosidad que un hombre llamado Zaqueo, al saber que Jesús pasaba por su ciudad, subió a un árbol para ver quién era y qué aspecto tenía. Terminó sorprendido cuando Jesús lo llamó por su nombre y fue con él a su casa (Lucas 19:1-10).
3. Llamados
Cuando miramos los evangelios, también vemos que algunas personas fueron llamadas para seguir a Jesús, y a ellas se las llamó discípulos.
Mateo 4:18-22 "Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron."
Algunos seguían a Jesús por conveniencia personal, otros por curiosidad, y un tercer grupo fue llamado para seguirlo. Sin importar cómo llegamos a Jesús, podemos decidir qué nos motiva a seguir caminando con Él.
Vemos que quienes lo seguían por las sanidades que recibían, de repente fueron alimentados y decidieron seguirlo por el alimento recibido.
MOTIVADOS POR LA CONVENIENCIA
Juan 6:14-15 "Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo."
Juan 6:24-27 "Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús. Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre."
MOTIVADOS POR LA CURIOSIDAD
Juan 6:30-40 "Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."
Juan 6:41-51 "Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo."
Juan 6:52-58 "Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente."
PALABRAS DURAS DE LA VERDAD
Juan 6:59-65 "Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre."
LOS QUE NO ESTÁN MOTIVADOS POR LA FE, RETROCEDEN
Juan 6:66 "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él."
¿QUÉ PASA CON LOS QUE FUERON LLAMADOS?
Juan 6:67 "Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?"
LOS QUE ESTÁN MOTIVADOS POR UNA CONVERSIÓN GENUINA
Juan 6:68-69 "Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente."
CONCLUSIÓN
Hoy hemos identificado varios grupos de personas que comparten necesidades, deseos, esperanza y decisión. Lo más importante es qué decisión toma cada grupo.
Algunos siguen a Cristo solo cuando sienten una necesidad temporal; otros lo siguen hasta que llegan las adversidades. Pero los que más nos llaman la atención son los que entienden que no hay otro a quien seguir, porque solo en Cristo tenemos vida eterna.
Hablamos de la conveniencia, y debemos entender que, en el sentido pleno de la palabra, a toda la humanidad le conviene seguir a Cristo. El problema es que muchos lo buscan según una conveniencia temporal, humana, incluso mezquina. Es necesario entender que Cristo es nuestra necesidad.
El pan que comemos cuando tenemos hambre lo digiere nuestro cuerpo y volvemos a tener hambre; el agua que bebemos cuando tenemos sed se va y volvemos a tener sed. Pero Cristo es el pan del cielo, es la fuente de agua viva, es quien nos sustenta y nos llena de plenitud.
Hoy la pregunta se nos hace a todos nosotros: ¿Queréis iros también?
¿Qué decides tú?