Primeros pasos
Cuatro cosas que la gente nos pregunta y que es más fácil leer con calma que preguntar en voz alta.
- Quiero ser cristianoSi nunca has dado este paso y quieres saber en qué consiste.
- Quiero ser miembro de la iglesiaSi ya eres cristiano y quieres comprometerte con esta congregación.
- Quiero orar y no sé cómoUna guía de cuatro pasos para cuando faltan las palabras.
- Mi hermano está orando: cómo lo acompañoPara las reuniones de oración, cuando alguien ora en voz alta.
Quiero ser cristiano
Si nunca has dado este paso y quieres saber en qué consiste.
Hacerse cristiano es una decisión personal, consciente y voluntaria de entregar tu vida a Jesucristo. No hay un formulario ni una fecha límite.
Si quieres dar este paso, habla con los pastores y díselo: te acompañarán en el camino. Las Escrituras señalan cuatro momentos.
1. Reconocer y arrepentirse
El primer paso es reconocer que todos hemos pecado y que necesitamos el perdón y la gracia de Dios. El arrepentimiento no es solo sentir culpa: es tomar la decisión de cambiar de rumbo y volverse hacia Dios.
«Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.» — Hechos 3:19
2. Creer en Jesús
Creer que Jesús es el Hijo de Dios, que murió en la cruz por tus pecados y que resucitó para darte vida eterna. La salvación no se gana con buenas obras ni con esfuerzo propio: es un regalo de Dios que se recibe por medio de la fe.
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» — Juan 3:16
3. Confesar tu fe
Expresar con tus propias palabras tu fe en Jesús. No se trata de repetir una fórmula: es una declaración auténtica desde el corazón.
«Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.» — Romanos 10:9
4. El bautismo en agua
Una declaración pública y voluntaria de tu fe, sumergiéndote en agua, como símbolo de morir a tu vida anterior y resucitar a una vida nueva en Cristo (Marcos 16:16).
Y después, dos cosas que sostienen todo lo demás: seguir congregándote con una comunidad de creyentes donde puedas aprender, adorar a Dios y recibir apoyo (Hebreos 10:25), y seguir creciendo — hablar con Dios cada día y conocer su carácter a través de las Escrituras (2 Timoteo 3:16-17).
Quiero ser miembro de la iglesia
Si ya eres cristiano y quieres comprometerte con esta congregación.
Ser cristiano y ser miembro de esta iglesia no son la misma cosa: lo segundo es comprometerse con esta congregación concreta.
Para ser miembro, lo primero es decírselo a los pastores. Ellos te guiarán en estos cuatro pasos.
Ser bautizado
Bautismo en agua, conforme a la doctrina de la iglesia.
«¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.» — Romanos 6:3-4
Hacer pública confesión de fe
Confesar públicamente tu fe en Jesucristo como Hijo de Dios y reconocerle como Salvador personal.
«Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.» — Romanos 10:10
Mantener una conducta y un testimonio cristianos
Tanto en público como en privado.
«Todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.» — Colosenses 3:17
Suscribir las doctrinas y principios de nuestra fe
Son los que están recogidos en nuestra Declaración de Fe.
Quiero orar y no sé cómo
Una guía de cuatro pasos para cuando faltan las palabras.
Muchas veces queremos hablar con Dios y nos faltan las palabras, o no sabemos por dónde empezar. La oración no necesita fórmulas complejas, sino un corazón sincero.
Esta guía de cuatro pasos está pensada para ser un mapa cuando te sientas desorientado al orar. Sigue el modelo de las Escrituras y te lleva de la mano para conectar con el Padre, ordenar tus pensamientos y descansar en su presencia.
1. Alabanza
La alabanza no empieza por lo que Dios hace o nos da, sino por quién es Él. Es contemplar y proclamar su carácter. Empieza alabándole por alguno de sus atributos, o por todos.
Dios es santo — puro y apartado del mal.
«Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.» — Isaías 6:3
Dios es fiel — nunca falla a sus promesas.
«Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos.» — Deuteronomio 7:9
Dios es omnipotente — todo lo puede.
«He aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti.» — Jeremías 32:17
Dios es omnisciente — todo lo sabe.
«Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito.» — Salmo 147:5
Dios es amor y misericordia — lento para la ira y grande en gracia.
«Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.» — Salmo 103:8
2. Confesión
Cuando contemplamos la santidad y la grandeza de Dios, el corazón se reconoce necesitado de su perdón. Confesar es ponerse de acuerdo con Dios sobre nuestras faltas, y eso limpia el canal por el que hablamos con él.
«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.» — Salmo 139:23-24
«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.» — 1 Juan 1:9
3. Acción de gracias
A diferencia de la alabanza, que reconoce quién es Dios, la acción de gracias reconoce lo que Dios ha hecho. Es un acto de memoria que fortalece la fe al recordar sus bendiciones, las de antes y las de ahora.
«Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.» — 1 Tesalonicenses 5:18
«Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.» — Salmo 103:2
«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.» — Filipenses 4:6
4. Petición
Presentamos nuestras necesidades y nuestros anhelos, y le pedimos al Espíritu Santo que nos guíe. Una forma sana de orar es usar el propio texto bíblico: al orar la Escritura, pedimos de acuerdo con la voluntad de Dios.
«Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.» — 1 Juan 5:14
Un ejemplo de cómo orar la Biblia. Tomas un pasaje —«Jehová es mi pastor; nada me faltará» (Salmo 23:1)— y oras con él: «Señor, hoy presento esta necesidad ante ti. Tu Palabra dice que tú eres mi Pastor y que nada me faltará; por eso descanso en que tú proveerás para mi hogar esta semana.»
Y después, quédate en su Palabra. Medita en lo que te ha revelado.
«Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.» — Juan 15:7
Mi hermano está orando: cómo lo acompaño
Para las reuniones de oración, cuando alguien ora en voz alta.
En una reunión de oración, cuando un hermano está orando en voz alta, los demás no estamos esperando el turno: estamos orando con él. Estos son cuatro principios para respaldar su oración.
Escucha con atención
Presta oído al clamor de tu hermano. Haz tuyo su dolor, su petición o su gratitud antes de levantar tu propia voz.
Reafirma y respalda
Mientras él ora puedes confirmar en voz baja o en tu corazón: «amén» —que significa así sea—, «sí, Señor», «lo creemos, Padre». Estás sellando en fe lo que él está pidiendo.
Mantén el mismo tema
Si el hermano está clamando por la sanidad de una persona, tu oración de apoyo gira en torno a la sanidad de esa persona. No te desvíes a otra cosa.
Suma fuerza al mismo clamor
Edifica sobre lo que él ya ha dicho. Si pidió perdón, tú puedes respaldar con la gracia de Dios; si pidió provisión, tú declaras la fidelidad del Señor para esa misma necesidad.
«Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» — Mateo 18:19-20
Nada de esto hay que hacerlo solo
Si quieres dar cualquiera de estos pasos, o simplemente preguntar, habla con los pastores. Puedes escribirnos o venir un domingo y decírnoslo en persona.
Escríbenos